El disfrute de la música es fundamental para todas las personas, no solamente desde la escucha, sino desde la participación activa del sujeto. Las personas con discapacidad presentan algunas limitaciones tanto físicas como cognitivas que les dificultan el acceso a este componente práctico. Además de la interpretación, la danza también constituye una forma de expresión emocional fundamental, una vía para conocer mejor el propio cuerpo, para desarrollar capacidades físicas y mentales y para entablar relaciones sociales.
Nada más abierto que la música
31/10/2011 - Noticias y actividades
Nada más abierto que la música
Nos comunicamos a través de la música desde la noche de los tiempos. En el vientre de nuestra madre la recibimos, a veces cantada por ella, a veces de otras fuentes, a veces en murmullos imperceptibles para los demás: son nuestras primeras nanas... Y bailamos con ellas, pataleamos o nos entristecemos si percibimos que el tono es verdaderamente triste.
La música es un fenómeno comunicacional insustituible, el más democrático a nuestro alcance, el único que no tiene filtros, colorantes, el único imposible de adulterar, pervertir: si queremos, se apodera de nuestro inconsciente, si no, como si no hubiera existido nunca.
El filtro somos nosotros. Decidimos, por mecanismos que desconocemos, qué músicas pueden instalarse en nuestro disco duro y cuáles no; nuestra "play list" nos acompaña hasta el umbral de la muerte.
La música vuelve más armónica nuestra psiquis y hasta puede reforzar nuestro sistema inmune. Nos comunicamos a través de ella y con ella somos capaces de expresar nuestras emociones.
Esa combinación de sonidos y silencios, melodía, armonía, ritmo, es el instrumento artístico más poderoso que ha inventado el ser humano.
La Fundación Música Abierta ocupa un espacio que estaba vacío. Nos convoca a mirar en nuestro entorno. Es un estímulo para legiones de potenciales músicos que sienten la música y que quieren acompasarla con todo derecho a un tiempo distinto: su tiempo. La música es flexible, moldeable, capaz de acomodarse a las necesidades de seres diferentes, de escuchar voces donde nadie parece expresarse, de romper barreras y dejar huella allí por donde pasa. Quizá porque la música es la forma de amor más elevada, que nos hace soportar lo insoportable y vivir lo invivible.
Esa música tantas veces maltratada, acosada, zarandeada, intimidada, pirateada; utilizada como campo para batallas que nada tienen que ver con ella... Nunca desaparecerá mientras haya vida en la tierra; es poderosamente frágil, imprescindible, como la Fundación Música Abierta.
VÍCTOR MANUEL





